jueves, 29 de agosto de 2013

Pedido para alejarnos de la confusión

"En algún momento del día o de la noche,
aspira una bocanada de aire e imagina
que llevas ese aire a tu corazón.

Entonces, pide con fuerza por ti y por tus
seres más queridos.

Pide con fuerza para alejarte de todo aquello
que te trae confusión y contradicción.

El deseo de reconciliación, con otros y con uno mismo.

Y ocurre que lo que haces
no queda en ti,
sino que llega a los demás.

Pide porque tu vida
tenga unidad."



"Amigos, hermanos míos; no permitamos que las tinieblas se apoderen de esta nuestra tierra tan frágil y amenazada.
No permitamos que la tristeza y la confusion se difundan entre nosotros..."     
 

El Mensaje 2002



En la inauguración de la Sala Sudamericana, en el Parque de Estudio y Reflexión La Reja en Buenos Aires-Argentina; el día 7 de mayo de 2005.



martes, 20 de agosto de 2013

Sobre la MEDITACIÓN


Charla dada por Silo en Bombay-India en 1980.
 
La gente medita como puede. Vamos a ver que no es meditación. Meditación no es concentración.
 

¿Qué es concentración?. Concentración es la fijación de la atención en un punto fijo. Ese es el punto. Yo represento ese objeto; ese objeto puede aparecer o puede desaparecer.
Tres características tiene ese objeto que represento: una es brillo, otra es la permanencia (el objeto está o desaparece) y la tercera es la selección.
Se dice que tengo buena concentración cuando las tres características del objeto están presentes: fuerza en la representación, fijeza y selección correcta.
Pero esas tres tienen que ver con la fijeza del objeto: concentración es la fijación de la atención en un objeto. Pero también es concentración el esfuerzo que hago por fijar la atención en un objeto.
Así que podría ser que mi objeto desapareciera o apareciera, pero como estoy esforzándome en concentrarme en el objeto, estoy atendiendo a mi atención, en cuyo caso me estoy concentrando sobre mi atención y no ya sobre el objeto.
A su vez la concentración sobre la atención admite tres formas:
puedo observar que mi atención varía, es decir, no tiene adhesión suficiente; puede ser que ahora me despreocupe de la atención y aparezca un recuerdo que no tiene nada que ver, en cuyo caso está faltando la selección de la atención sobre la atención; puede ser que también tenga mucha debilidad mi pensamiento, en cuyo caso está faltando la fuerza de la atención sobre la atención.

Ahora un tercer paso, me doy cuenta de lo que pasa con mi atención. Estamos tratando de distinguir entre meditación y aquello que no lo es. Hemos dicho que no es meditación la concentración, y hemos dicho que cosa es la concentración.
La concentración es la referencia de la atención sobre un objeto.
Hemos dicho que esa atención sobre un objeto admite tres formas.
Pero a su vez la atención sobre la atención admite otras tres formas.
Quiero que adviertan una cosa. Una cosa es el objeto que veo, otra es el objeto que represento y otra es el mecanismo atencional que se refiere al objeto que represento.
Y una tercera cosa en profundidad es la atención que se refiere a la atención.
Esos son los distintos grados de profundidad de la concentración.
Eso no es meditación.

Cuando pongo la atención sobre un objeto, observo que hay tres formas: brillo, permanencia y selección, y que esas cosas varían.
Cuando no me preocupo por la fijeza del objeto y dejo que el objeto, sin que se escape, cambie, fluctúe en mi conciencia, incluso se modifique en sus características, pero mantengo todo esto unido en la conciencia, ese no salirme del tema aunque el objeto cambie, eso es en general meditación.

 
Para que la meditación pueda funcionar, es necesario que tenga una propuesta.
No puedo meditar sobre cualquier cosa, de tal modo que el objeto se me pierda. Tendré que fijar los límites de la meditación, el objetivo de la meditación.
 

¿Cuál es la diferencia entre la divagación y la meditación?.
La divagación procede por asociaciones libres de tipo mecánico y no tiene una dirección.
¿Podría haber meditación que procediera también por asociación?.
Por supuesto que podría, siempre que tuviera un hilo conductor y un objetivo.
Habiendo fijado los límites de la meditación - la propuesta de un objetivo y un hilo conductor de las asociaciones -, debemos admitir a su vez en la meditación distintas formas.
Por ejemplo puedo meditar sobre un problema. Si yo me concentrara sobre un problema, ese problema no podría resolverlo, no tendría dinámica.
Si yo me concentro en esta propuesta: dos por dos igual ..., y suspendiera mi atención en esa fórmula, no podría dar la respuesta, que es: cuatro, porque para eso tendría que darle dinámica, dejar en movimiento a mi pensamiento.
Pero si me concentro en el dos por dos, no hay solución posible; es falso que la concentración pueda resolver alguna pregunta, porque la naturaleza de la concentración es fijar la atención en un punto inmóvil.
Y si fijamos la atención no hay dinámica, por lo tanto no hay solución al problema.
¿Para que puede servir la concentración?. Tal vez puede servir como ejercicio para educar la atención.

Estábamos hablando de las distintas formas de la meditación y vemos muchas posibilidades allí.
Por ejemplo: puedo meditar sobre un problema; veo el problema desde distintos puntos de vista; intento distintas soluciones; comparo las soluciones; etc., etc. Pero nunca me salgo de la pregunta por el problema en cuestión.
He fijado el tema y, dentro de ciertos parámetros, hago mis movimientos, buscando la solución a ese problema.

¿Qué tengo fijo y qué tengo móvil?. Tengo fijo el objetivo que quiero lograr, que es resolver ese problema, y tengo móvil una cantidad de procedimientos que uso para ver el problema desde distintos ángulos.
Esa es una forma, fijar el problema y tener móviles los puntos de vista.
Ustedes conocen esa forma. Empíricamente ustedes lo hacen, a veces con un método, a veces sin él. Es una forma conocida por la generalidad, así, más o menos uno procede al tratar de resolver un problema.

Pero hay una forma diferente, a la que llamamos meditación dinámica porque de ningún modo esta fijo el problema y la solución del mismo, sino que él está móvil y las asociaciones también están móviles.
Entonces uno puede decir: ¿cómo vamos a resolver algo si ni siquiera sabemos de qué se trata?.
Ese es el punto propio de las meditaciones dinámicas, y se basan en la siguiente experiencia:
“yo no sé que resistencia interna tengo, pero a poco que haga circular las imágenes en una dirección, encuentro que mis imágenes se ven frenadas o deformadas, entonces ahí sale el problema”.
De manera que yo partí sin saber cual era el problema y cual era la dirección (¿solución?), pero resulta que, al poner en marcha cadenas asociativas, empezaron a aparecer resistencias y al aparecer resistencias, descubrí cuales eran mis problemas.
Y al descubrir cuales eran mis problemas, los pude trabajar más ordenadamente.
Esa es la forma que nosotros usamos en las experiencias guiadas.
De manera que es una forma muy distinta la de meditación dinámica a la primera que hemos estado investigando.

Pero también hay otras formas, como las que se sugieren en la Mirada Interna (en el libro El Mensaje de Silo): “Medita cuidadosamente y en humilde búsqueda”.
Ahí se está hablando de otras implicancias no tan frías, no tan técnicas como las que hemos estudiado, sino que habla de una disposición interna particular para meditar. Es una disposición que trabaja con la eliminación de determinadas creencias, es una disposición sin prejuicios, no sólo sobre las cosas sino sobre uno mismo. Es una disposición que achica el yo. “Cuidadosamente y en humilde búsqueda”.
Esa tercer forma de meditación tiene otras implicancias que no son sólo técnicas.
Es como si para hacer un trabajo muy cuidadoso, como si para hacer un trabajo de laboratorio, tuviera que bañarme antes y crear las condiciones de orden para que las cosas fueran bien.
Esta tercera forma de meditación implica unas condiciones previas del que medita, se preocupa por el estado en que se encuentra la persona que hace la meditación.

Entonces la cosa no está puesta sobre el objeto en el que voy a meditar, en la técnica que voy a usar. En este caso el objeto es la propuesta de un escrito.
La atención no está puesta en ese objeto a ver si yo lo entiendo, sino que está puesta en la disposición con la cual yo voy a ir hacia ese objeto.
Entonces la cosa es un poco extraña, porque ahí tengo el escrito y no me dicen que estudie el escrito, sino que me dicen que me ponga en cierta postura frente al escrito. “Cuidadosa y en humilde búsqueda”, tratando de ponerse en la meditación en un estado previo.
Un poco lo que se hace en relax, cómo para hacer una cosa interesante uno se pone en una condición previa. Aquí estamos hablando de una cosa similar, pero llevada al campo de la meditación.
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Si uno considera al guía interno un objeto, entonces es un objeto. Uno puede poner el objeto adelante, en cuyo caso la conciencia se refiere al objeto.
Pero puedo suponer una tendencia atrás de mi conciencia, que mueve a mi conciencia en una dirección o en otra.
¿Dónde pongo al guía interno?. ¿Atrás o adelante?.
De manera que digo: “el guía interno es la tendencia que impulsa mi conciencia”. Si eso es así, ¿con que percibo que el guía interno impulsa mi conciencia?.
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¿Cuáles son las condiciones de la conciencia para aparezca ese guía que está detrás?.
Si yo digo que no lo percibo a veces porque está en un nivel muy profundo, ¿cómo sé que está en un nivel profundo?.
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De manera que no tengo seguridad que el guía esté en un nivel profundo. Es posible que esté, y en determinadas condiciones de la conciencia se produzca ..., se produzca esa necesidad o esa búsqueda que a veces se siente como una presencia.
Pero la naturaleza del guía no es tan clara, y según lo dicho no importa de qué naturaleza sea porque no quiero convertirlo en objeto.
Entonces uno no debería preocuparse de si está o no en los niveles profundos, porque cuando uno quiere tomar contacto, entonces el guía está.
Entonces la pregunta no es por la naturaleza del guía.
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Puedo sentir al guía interno sin verlo. Cómo hago para recordar una música o el hambre que tenía ayer.
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Para que la meditación pueda proceder, tengo que bajar las tensiones mentales con arrastre de contenidos. Sino, la dirección de la meditación se desvía. Bajar la tensión mental y el arrastre de los contenidos cotidianos.

Otro recurso interesante es el de hacer silencio. Si puedo hacer silencio, por supuesto que la tensión mental baja.
Hay diferentes técnicas, pero una de las más interesantes, del mismo modo que el trabajo con el guía interno ... (interrupción).

Veamos este asunto del silencio. ¿Cómo hago silencio?. ¿Cómo hago silencio cuando quiera hacer silencio?.
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Puede hacerse silencio, pueden bajarse las tensiones mentales, tanto en el trabajo de meditación como en la vida diaria, apelando a la sensación, a la mecánica de la mente y también a una pregunta con sentido.
En todos los casos, es porque la atención esta referida a una cosa distinta a los problemas que me están creando tensión. Siempre tengo que trabajar con la atención.

Pero también vemos que cuando quiero hacer silencio no logro hacer silencio. Porque si estoy forzando para producir silencio, estoy poniendo tensión.
¿Cómo puede ser que atienda sin tensión?.
Para hacer silencio no debo preocuparme por el ruido de la conciencia. Puedo preocuparme por otros objetos, pero no debo decir “tengo que hacer silencio”.

Dijimos que lograr el silencio tiene que ver con la dirección de la atención. Si trato de escuchar algo lejano que no alcanzo a oír, para poder escuchar eso lejano, hago silencio.
Yo no me preocupo por hacer silencio, me preocupo por atender a algo lejano, y eso crea las condiciones de silencio.
Y cuando yo pregunto algo al guía, yo no me preocupo por hacer silencio. Yo me preocupo por escuchar muy bien la respuesta que viene del guía. Y para escuchar muy bien tengo que hacer silencio.


De manera que estos dos trabajos importantes, que es el trabajo del silencio interno y el trabajo con el guía, son un mismo trabajo.

Y si alguien me pregunta cuál es el trabajo más importante, diríamos que es este: el trabajo con el guía en silencio.

(se hace la experiencia de invocación del guía)

Al invocar ¡“Oh guía”!, y ponerse atento a la respuesta, se produce automáticamente el silencio. Cuanto más atento estaba a la respuesta, más silencio se producía. Cuando me distraía o cuando no esperaba la respuesta, empezaban los ruidos.
De manera que se entiende cómo por tratar de escuchar se produce silencio.
La otra cosa es que cuando no vino ninguna respuesta, ustedes sintieron la respuesta. Quiero decir que la respuesta no vino de él. La respuesta vino de ustedes mismos.
De manera que vemos dos cosas: se puede lograr silencio por atender a una respuesta, y se puede tener una respuesta aunque la respuesta no venga de afuera.
Y estudiemos más este otro caso: este caso de que largo una pregunta y espero una respuesta, como enseña la ceremonia del aceptado. Por el hecho de lanzar una pregunta y ponerme a esperar la respuesta, ya estoy haciendo silencio.

Eso no es garantía de que la respuesta venga, pero ya he logrado silencio, porque estoy esperando que se dé la respuesta. Cuando la respuesta viene, entonces digo que esa respuesta viene de mi guía.

Pero sucede que hay distintos grados de profundidad: a veces uno reconoce que esa respuesta viene del propio pensamiento, y a veces uno nota que esa respuesta tiene un sabor de verdad muy profundo.
No viene de la memoria, tampoco de la conciencia ni del ruido que produce la conciencia, porque he logrado un buen silencio.
Cuando eso sucede y tiene ese sabor interno de verdad, entonces digo que viene verdaderamente de mi guía.

Este punto de la producción del silencio dirigiendo la atención adecuadamente, y este otro de la respuesta con sabor verdadero, ese es el mejor trabajo que puede hacerse con el guía interno; guía interno y silencio es la misma técnica mental.

Supongamos que ahora no pido ninguna respuesta, supongamos que ahora estoy solo, supongamos que ahora estoy deprimido, supongamos que tengo muchos problemas: yo me concentro en mi mismo y algo le digo a mi guía interno.
No le pido una respuesta, por ejemplo, le pido compañía, o le pido fuerza, o le pido una cálida emoción, o le pido una sonrisa interna, y esto que hago lo hago con atención, lo hago con cariño, lo hago con emoción suave, pero en todos los casos con atención.

“¡Oh guía, dame fuerza!”, “¡Oh guía, dame una respuesta!”, “¡Oh guía, dame compañía!”, en todos los casos pedimos al guía.
El contacto con el guía es siempre un pedido. Y al hacer un pedido, atendemos a la respuesta de ese pedido. Y al poner atención en esa respuesta, hacemos silencio. Y al hacer silencio llega a nosotros la respuesta.

Acerca de la ORACIÓN o PEDIDO.



Charla dada por Silo en 1974: REFERIDO A LA ORACION o PEDIDO. 

"Cuando el hombre se siente muy solo y cuando el hombre se siente en encrucijadas, y no sabe cómo resolver tales situaciones, siente la necesidad de orar. En esos casos, nosotros decimos: es interesante la oración en la medida en que sea un acto de bondad interna, un acto de reconciliación consigo mismo y un acto de unidad consigo mismo."

¿Han observado qué sucede cuando uno ora, cuando uno reza, cuando uno pide? Suceden muchas cosas. Pero antes de esto. ¿Por qué uno ora, o por qué uno pide, o por qué uno reza? ¿Solamente por la educación, que en algunos es cristiana, en otros es mahometana, en otros es judía, etc.?

¿Solamente por eso o porque existe en el hombre un mecanismo interno de pedido? ¿Acaso no hay gente de extracción atea que de todas maneras quiere que sus deseos se cumplan? ¿Gente que apela a conjuros, gente que apela a la superchería, a la pata de conejo, a lo que les guste, para que sus deseos se cumplan? Claro que eso no lo hacen invocando a ningún Dios, este mecanismo de pedido está no sólo en la raíz de la conciencia humana, está en la raíz de la conciencia animal. Tiene que ver con un fenómeno que nosotros llamamos tonicidad muscular.

La tonicidad muscular en términos muy generales se basa en lo siguiente: a toda imagen mental corresponde una tendencia corporal. Ejemplo: imagino una línea que va de izquierda a derecha en una pizarra. Estiro el brazo, si alguien empuja mi brazo en la dirección de la línea, va más fácil que en la dirección opuesta.

Veamos otro ejemplo: estamos jugando una partida de billar, lanzo la bola, quiero hacer carambola, la bola no llega y con mi cuerpo "empujo" y mi contrincante con su cuerpo "empuja" en sentido opuesto. La imagen es seguida por una tensión muscular. Si ustedes imaginan la casa en que viven, según la ubiquen a diestra, siniestra o en otra dirección, van a ver cómo su cuerpo también va en la dirección en que imaginan la casa: tensión muscular y tonicidad muscular. De manera que según imagine una cosa o imagine otra, los músculos del cuerpo van a tensarse en esa dirección. Esto no es tan extraño, esto nos sucede a cada rato, nos sucede diariamente. Y entonces, la tendencia que nuestro cuerpo siga, las imágenes que nuestro cuerpo sigua, en ocasiones se plasman en forma de "pedido". Si ustedes imaginan a Dios muy por encima, a un Dios muy grande manejando todo el Universo, e imaginan al hombre pequeño en relación con este Dios, van a ver cómo todo el cuerpo tiende a desaparecer, tiende a achicarse, tiende a contraerse. En la medida en que Dios se agranda yo disminuyo. Sería un atrevimiento muy grande hacer un pedido a Dios poniéndome a su altura. Nadie puede tentar a Dios de ese modo. Dios va a conceder a mi humilde plegaria cuanto más humilde sea, cuanto mi actitud y mi unión correspondan más a ese pensamiento.

Por una parte Dios aumenta, yo disminuyo. Cuanto más grande es Dios, mayor debe ser mi humildad, mayor mi reducción. Por una parte eso. Pero por otra parte Dios está en los cielos. Como Dios está en los cielos, entonces mis ojos se van para arriba. ¿Y qué tienen que ver los ojos con esto? Ustedes recordarán las hazañas de la casta sacerdotal egipcia, que colocaban a 15 cm. de distancia aproximadamente una lanceta brillante delante de los ojos del paciente. Pero no sólo a nivel de visión, sino por encima del nivel. Esta lanceta brillante colocada por encima del nivel de visión hacía caer al paciente en un estado que luego investigó un señor Braid y que a partir de él se llamó "hipnosis". Ciertos estrabismos oculares, cierta línea de visión lanzada sobre la horizontal normal, provocan estados mentales especiales. Ustedes habrán visto numerosos cuadros de santos y de místicos, en estados de éxtasis. Todos estos santos aparecen con los ojos hacia arriba.

Nosotros no estamos negando los estados de éxtasis, estamos observando el fenómeno mecánico de la tonicidad muscular que acontece cuando se coloca la divinidad afuera y se la coloca por encima. Esto es nuestra segunda cuestión de interés.

Veamos la tercera y veámosla con ejemplos: mi padre está enfermo (siento gran afecto por mi padre), mi padre está hospitalizado, yo deseo que mi padre se recupere. Como no tengo en las manos muchas posibilidades apelo a Dios. Necesariamente trato de conectarme con Dios del modo que hemos dicho. Empiezo a trabajar con la imagen de Dios para hacer el pedido y descubro al poco tiempo que me olvidé de mi padre y que quedé conectado con Dios. De tal manera que mi relación horizontal, la que existía básicamente con mi padre, aquella que me hacía lanzar un pedido, ha sido escamoteada por una relación de tipo vertical. Resulta que ahora mi padre ha desaparecido y ahora lo que ha aparecido soberanamente es la imagen de Dios y la relación vertical de Él conmigo. A ustedes no se les escapa (siguiendo ese mecanismo mental) de qué manera, verticalizando el pedido y escamoteando aquello primero que habíamos pretendido hacer, escamoteando esto, se va formando un sistema de estamento mental; a ustedes no se les escapa que es fácil introducir luego castas sacerdotales y todo un escalafón hacia lo divino.

De manera que en la raíz del hombre, en su tonicidad muscular, en su mecanismo de pedido, está aquello de que el cuerpo se dirija a su objeto. Cuando aparece Dios y este Dios es externo al hombre, nos referimos a El en sentido vertical y es escamoteado el sentido de nuestro pedido. Estableciendo ese sistema vertical es fácil organizar luego también, un sistema de castas que nada tiene que ver con nuestro pedido, y que sí tiene que ver con lo terrenal. No vamos nosotros a ponernos a discutir si detrás de esto ha habido una intención o si se ha ido produciendo espontáneamente. Cuando a Jesús se le pregunta por Dios, en un momento dado dice "Dios está en vosotros", y eso sí tiene aire de familia. Pero en otro momento se le pregunta: ¿"y cómo debemos orar"? y él responde: "Decid así: Padre Nuestro que estás en los cielos"... esto ya es distinto. No está resuelto cómo es el sistema de la oración.

Cuando nosotros hablábamos de "oración" no apelábamos a ninguna divinidad externa, la considerábamos en su sentido psicológico, la considerábamos como una necesidad en el hombre, necesidad a la cual respondemos. Nosotros no negamos ni afirmamos la inmensidad de lo divino. Nosotros estamos hablando de la necesidad psicológica del hombre en determinadas circunstancias de su vida que lo llevan a orar. Cuando en el hombre surge la necesidad de orar, esta necesidad puede ser canalizada adecuadamente. No estamos hablando de una beatería o de una fantochada, en donde uno tenga que ponerse a orar para que las cosas le salgan bien. Estamos hablando de que en determinadas circunstancias de la propia vida, surge la necesidad de la oración, o la necesidad del pedido. Cuando el hombre se siente muy solo y cuando el hombre se siente en encrucijadas, y no sabe cómo resolver tales situaciones, siente la necesidad de orar. En esos casos, nosotros decimos: es interesante la oración en la medida en que sea un acto de bondad interna, un acto de reconciliación consigo mismo y un acto de unidad consigo mismo. Si mi padre está enfermo en el hospital y yo deseo su recuperación, surge en mí la necesidad de orar. Pero si yo me vuelco sobre mi mismo en un acto íntimo de bondad y de amor hacia mi padre y refiero la imagen de mi padre recuperándose, la relación que se establece entre él y yo no se pierde psicológicamente. Como estoy referido a él, todo mi cuerpo tiende a él y es mucho más probable que yo luego me preocupe por si le faltan medicinas o por si consigo antibióticos, o por algo que pueda hacer por él, antes que dejarlo referido a la divinidad que me hace olvidarlo.

Cuando nosotros entonces hablamos de oración, hablamos de oración interna que da unidad psicológica y que se refiere a aquello que tiene que ver con la vida cotidiana. Dejamos de lado otros aspectos, de los cuales son tan amigos los ocultistas (aspectos tales como la energía parapsicológica que puede desplazarse en la oración).

martes, 13 de agosto de 2013

El Regalo, el Pedido, la Bocanada como le fuimos nombrando a esta práctica que Silo nos transmitió.




En la inauguración de la Sala Sudamericana, en el Parque de Estudio y Reflexión La Reja en Buenos Aires-Argentina; el día 7 de mayo de 2005.

"En algún momento del día o de la noche,
aspira una bocanada de aire e imagina
que llevas ese aire a tu corazón.
Entonces, pide con fuerza por ti y por tus
seres más queridos.
Pide con fuerza para alejarte de todo aquello
que te trae confusión y contradicción;
pide porque tu vida
tenga unidad".

No destines mucho tiempo
a esta breve oración, a este breve pedido,
porque bastará con que interrumpas
un instante lo que va sucediendo en tu vida
para que en el contacto con tu interior
se despejen tus sentimientos y tus ideas...